Todo autor es un loco y el loco es un autor
Cuando su frente inclina hacia las « didascalías »
Los charlatanes juntos se felicitan tiesos
Ensopados de vetos y certidumbres blandas.
*
En el centro de retos, incitan desafíos
Las sectas de los mandos encubren diferencias
Se disputan el opio para engarrotar poetas
Perfumando con sangre el candor derramado.
*
Ataviados de raros para bailes de asilo
Les gustaría volar sobre escollos del sino
Mientras los disparatados ojean impacientes
Con nuevos sabihondos y guardacabras de oficio.
*
Enmarcados con puertas sin mutis ni socorros
Embrujan con la fiesta y más aún con lo extraño
Fantasmas y fantoches aúllan desde lo alto
Sus cerebro les miran y y no les reconocen.
*
Galopan inconscientes liquidando los vetos
Y a los discípulos vacuos de clases resignadas
Herederos del potro, y del amor purgados
Casi hundidos sus sesos en la gregaria norma.
*
Empingorotados en la escena de su cabal trinchera
Destilan con su genio la gracia gota a gota
En sus cimas flotantes ellos temen naufragios
Cercados de rencores fatalmente exactos
*
Escoltando sus diluvios ya casi universales
Del fondo de la pena triunfan desplegando
Los ‘fractales’ de estrellas, tras la estela y duende:
“La vierge , la vivace, la belle Apocalypse”.
27 de marzo de 1962, «Théâtre des Nations» en París.